miércoles, 31 de marzo de 2010

AMADO BOUDOU

Pagni traza una biografía no autorizada de Boudou

El principal dispositivo del estatismo kirchnerista, la Anses, está en manos de un graduado en las aulas monetaristas del Cema, símbolo del neoliberalismo y de las políticas macroeconómicas del menemismo. Su oscuro pasado en una empresa de residuos que lo culpa por haber quebrado y cómo se conoció con Massa bajo el manto de la Ucedé y Alzogaray.

01.06.2009 11:20:00


http://www.lapoliticaonline.com/noticias/val/57721/pagni-traza-una-biografia-no-autorizada-de-boudou.html

"TATO BORES", para reflexionar

MONÓLOGO DE TATO BORES (fragmento)

"... La cuestión es que en el año `63 le toco el turno de vuelta a un presidente constitucional y apareció Don Arturo Humberto Illia, uno de los pocos Cordobeses nacidos en Pergamino que se conocen. Don Arturo Humberto Illia nombro como Ministro de Economía a Don Eugenio Blasco que muere en el cargo y entonces mi gran amigo Juan Carlos Pugliese asume como Ministro de Economía - empieza, mejor dicho, su carrera como Ministro de Economía suplente en todos los gabinetes radicales -. Pero como las cosas buenas duran poco tiempo, antes de cumplir los tres años los muchachos de la (haciendo el signo de una insignia militar en el hombro izquierdo con los dedos índice y mayor de la mano derecha) viñeta le dan el raje a Don Arturo Humberto Illia y designan, en elecciones limpias, y por u-na-ni-mi-dad - 3 votos - a Don Juan Carlos Ongania.

El hecho de que Don Juan Carlos Ongania en la época del enfrentamiento entre azules y colorados haya sido azul - y legalista - y después se convirtió en golpista - y de hecho, colorado - es porque a veces, la gente, des-ti-ñe.

La cuestión es que a Don Arturo lo rajaron porque decían que era muy lento, que era una tortuga. Ahí tuvimos un cacho la culpa todos porque los sindicatos, la C.G.T. le tiraba tortugas en Plaza de Mayo, los medios en contra, los periodistas en contra, los humoristas le hacíamos chistes - éramos una manga de boludos que pa' que' le via' contar -; porque el problema no era que Don Illia era lento: el problema es que los que vinieron después fueron... fueron rápidos, y fuimos derecho pal' cara...melo, fuimos, pero bah, pero rápido!

Claro, no todo fue negrura en aquellos años porque en el `66 hubo avances: porque después de la "NOCHE DE LOS BASTONES LARGOS" cerraron todas las facultades y entonces todos los investigadores, científicos, matemáticos, laburantes de las neuronas avanzaron: avanzaron hacia la frontera y se las tomaron y no volvieron nunca mas. Después, apareció algún premio Nobel que volvió: a saludar a la familia y se las volvió a tomar, total...! ..."

Autor: Santiago Varela, para Tato Bores. Año 1990.


Creo que viene bien despues de escuchar los discursos del día de la memoria, en el que pretendieron ponernos como "golpistas",(NR:a los que pensamos distinto al modelo K) y no sólo acá (Laprida) sino en todos los actos oficiales, como si la PRESIDENTA hubiese marcado el rumbo de las palabras que debían decirse...en fin.


MUCHAS GRACIAS

martes, 30 de marzo de 2010

A DON RAUL

La historia de la humanidad dice que solo mueren los que son olvidados.
El 31 de marzo de 2009, cuando partió don Raul, nos dejo un legado imposible de olvidar: el apego de la democracia, al dialogo, el respeto por el pensamiento de los otros, el valor de las instituciones democraticas.
Una virtud que lo muestra grande, es que nunca considero enemigo a nadie, ni siquiera a aquellos que violaron la constitución, ni a quienes violaron los derechos humanos. Para ellos, penso en la Justicia de un estado democrático.
El paso del tiempo, la mirada retrospectiva, nos demostrara que el gobierno, de este gran hombre fue de gran magnitud.

Don Raúl, los radicales no te lloramos, los radicales no te extrañamos, los radicales no hacemos un culto de tu figura, los RADICALES luchamos para que tus ideales, que los tomastes de este partido centenario, lleguen a todos los Argentinos.
La lucha por los desposeidos, por la igualdad de oportunidades, por la justicia, por la educación universal, por la democracia misma, nunca va a culminar, por eso:

¡¡¡Alfonsín, Alfonsín!!!
¡¡¡Lucharemos hasta el fin!!!

lunes, 29 de marzo de 2010

EN EL DIVÁN CON MIRTHA LEGRAND

En el diván con Mirtha Legrand ¡IMPERDIBLE! Diario El Pais)

El diario El País, de Madrid viene de publicar un texto de la
socialista catalana Pilar Rahola, acerca de su participación en el programa de televisión de Mirtha Legrand junto a la señora Estela de Carlotto, jefa de las a sí mismas denominadas abuelas de la Plaza de Mayo, que prueba, una vez màs, que la ex vicealcaldesa de Barcelona "no tiene pelos en la lengua" al enfrentarla con las raíces éticas de su defensa de los subversivos del setentismo.

A continuación el texto referido.


________________________________

En el diván, con Mirtha Legrand
Por Pilar Rahola

Si Argentina se observa desde la mesa elegantemente preparada de Mirtha Legrand, los tiempos y los hechos se ablandan como mantequilla, se vuelven algo tiernos. Comparto esa mesa televisiva, codiciada y amable, con mujeres de alta categoría y más alta voz: Estela Carlotto,la presidenta de las Abuelas de la plaza de Mayo; Olga Riutort, que aspira a dirigir los destinos de la ciudad de Córdoba, y una de esas mentes lúcidas que la política argentina sabe dar en los tiempos del desconcierto, Gabriela Michetti, mano derecha de Mauricio Macri en elGobierno de Buenos Aires.
Empieza el programa y el glamour acomoda el debate de las ideas: la memoria de la represión, los mitos intocables, el hambre entre la riqueza, el papel de la mujer... Vista desde la perspectiva que da la complicidad lejana - la mirada extranjera- Argentina preocupa tanto como seduce, sorprendente en sus logros y en su déficit. Vidas paralelas en muchos aspectos, la dictadura, la represión, la memoria, el terrorismo, Argentina no tomó el camino que el pacto de la transición marcó para la vieja Sefarad, (España) y esa bifurcación cambió los destinos mutuos.
Sé que decirlo remueve y araña mi alma antifranquista, pero viendo el círculo de odios, venganzas, juicios inacabables y toda suerte de denuncias cruzadas que aún atenazan -y condicionan severamente- la política argentina, creo que el camino que tomó la democracia española fue tan valiente, como necesario para garantizar el futuro.
A Argentina le pesa tanto el pasado, que a veces parece que habita en él, como si la realidad no fuera más que su derivada.
Un pasado, además, mirado con ojo tuerto, donde los dictadores y sus cómplices reciben el legítimo repudio y lentamente van pisando los suelos de la justicia; pero cuyos terroristas son considerados héroes del pueblo
Héroes. Lacra de toda Latinoamérica y no sólo de Argentina, la actitud de una parte del espectro social, que minimiza, justifica e incluso avala el terrorismo, es un penoso síntoma del relativismo ético que practican muchos líderes de izquierdas, hasta el punto de no conmoverse ni con la muerte masiva.
Ahí está, para vergüenza de Argentina y para vergüenza de la humanidad, el brindis que Hebe de Bonafini -la antigua presidenta de las madres de Mayo- hizo, celebrando el atentado del 11-S.
Un total de 4.000 muertos, 4.000 personas con sus vidas, sus esperanzas, sus ilusiones, convertidas en humo en manos del terror, y la risa de Bonafini bendiciendo la matanza.
Y su famoso ¡Viva ETA! En la España que la había invitado y aún lloraba la muerte de Ernest Lluch.
Hebe representa el paradigma de una izquierda violenta, revanchista hasta la locura, inequívocamente reaccionaria. Sin embargo, ¿es ella lo alarmante? Al fin y al cabo, personajes como Hebe o como otros que pululan por el continente, con el delirante Chávez a la cabeza, no son nuevos en el mercado del populismo demagógico. No. Lo alarmante es que el día después del brindis de muerte, las Hebes continúen teniendo micrófonos, vida social activa, miles de pesos de ayuda pública y hasta el aval institucional
.
"Todos somos hijos de Hebe", me aseguran que dijo Néstor Kirchner.
Sobran las palabras...
Eso es el relativismo ético, ésa es la quiebra de valores que, con angustiosa naturalidad, se puede respirar en la Argentina que avala determinado progresismo.
En esa Argentina y en alguna de las Españas... Como dijo el sabio, "habrá que defenderse de una derecha muy diestra, y de una izquierda muy siniestra".
Más allá de la minimización del terrorismo, las víctimas de la dictadura están presentes, devoradas en los agujeros negros del horror, y no parece fácil enterrarlas. Estela Carlotto me lo dijo de forma descarnada y frontal: "tienen que pagar"'. En su caso, por una hija muerta y una nieta desaparecida. Difícil cuestión, décadas después. Si no pagan por los crímenes, la impunidad ganará cruelmente la partida. Si pagan ¿cómo dejar fuera de la justicia a los que, en nombre de la libertad, también asesinaron?
Chile y Uruguay encontraron su camino, atribulado, doloroso y valiente, hacia la reconciliación. Argentina prefiere chapotear en un eterno barrizal.
Personalmente, no estoy segura de que alcance justicia, pero conseguirá niveles notables de venganza.
Y eso, que alimenta a las furias del pasado, puede ser dinamita para el futuro.

Pilar Rahola: El País. Madrid

domingo, 28 de marzo de 2010

PIPO Y CHIPI GESTIÓN

EL FANTASMA Y HOUSENAVE

HOGAR DULCE HOGAR




Nice: Que bueno!!!! El Intendente firmó hace unos días dos convenios uno para el tratamiento de Residuos (3R) y otro llamado Plan Bio.......
Gordi: Mira..................
Nice: Hablo de la importancia del tratamiento de los residuos sólidos urbanos y del biodiesel...............
Gordi: Me acuerdo de dos cosas: Cuando dijo que la ecología no era prioridad de su gobierno y cuando mando a desguazar la planta de Biodiesel que había hecho la gestión anterior..... ahí retrocedimos unos cuantos años............
Nice: Pensar que Laprida era lider en el tratamiento de residuos y punta en tener la planta de biodiesel, me parece que el intendente no se acuerda de eso............
Gordi: Si tiene problemas de memoria o de.......... bue, no se acuerda ni de los nombres ni los hechos de los otros Intendentes......
Nice: Déjalo, de él tampoco nadie se va a acordar, su gobierno va a dar más penas que glorias..........


sábado, 27 de marzo de 2010

QUE TRISTE Y QUE LINDO

QUE TRISTE Y QUE LINDO - Polca

Julián Zini

Qué triste debe ser llegar a viejo
con el alma y las manos sin gastar.
Qué triste integridad la del pellejo
que nunca se jugó por los demás.

Qué triste debe ser tener de todo
que hay tantos que se venden por un pan,
qué triste soledad de cualquier modo
la que nace de la desigualdad.


Por eso estoy aquí cantando
por eso estoy aquí soñando.
Con el hombre feliz, el hombre nuevo
el hombre que te debo mi país.


Escuchen bien: no estoy cantando en vano,
mi canto es esperanza nacional;
hay un pueblo Latinoamericano
que sueña cuando canto su ideal.

Qué lindo poder siempre dar la mano,
saber que es posible la amistad.
Qué lindo procurar para mi hermano
lo mismo que procuro yo al cantar.

Qué lindo que es jugarse con los otros
detrás de lo inhumano de un jornal.
Qué lindo confundirse en nosotros
del pueblo que es la única verdad.

SUCEDIDOS DIA DE LA MEMORIA.......



Nos contó Chimanguito lo que observó en
la Plaza el dia 24, por los actos del Dia de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Punto 1: No le gusto la actitud del Licenciado y un concejal del oficialismo, que asumió en diciembre, los cuales estaban casi escondidos riéndose no se sabe de que cosa durante gran parte del acto, hasta que fueron reprendidos por una Consejera Escolar compañera de los mismos. Punto 2: No le gusto que el discurso, que fue ofrecido en el acto por la Comisión por la Memoria, lo haya dicho un persona que en el mismo momento manifestó que había estado de acuerdo con el golpe de estado de 1976. Más allá de su “arrepentimiento” y “sinceridad” al decirlo, esta situación lo debía inhibir per se, de ser la persona encargada de expresar los sentimientos de quienes luchan por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Punto 3: El discurso en una retórica que nada tenia que ver con lo que se estaba conmemorando, se traslado en parte a la mera defensa del gobierno, cuando dio a entender que los opositores al modelo K, son desestabilizadores.


DIARIO PERFIL COLUMNISTAS ALFREDO LEUCO

LA CARA NEGRA DE LA POLITICA OFICIAL

Retorcidos derechos humanos

El Gobierno y ciertos seguidores promueven una extraña versión de justicia, basada en un autoritarismo sectario y revanchista.

por Alfredo Leuco

http://www.perfil.com/contenidos/2010/03/26/noticia_0036.html

martes, 23 de marzo de 2010

DECRETO 157/83

DECRETO 157/83

orden presidencial para juzgar a terroristas (DICIEMBRE 1983)

Considerando:

Que en el mes de mayo de 1973 los órganos constitucionales de la legislación sancionaron una amplia y generosa amnistía, con el propósito de poner punto final a una etapa de enfrentamientos entre los argentinos, y con la aspiración de que esa decisión de los representantes del pueblo sirviera como acto inaugural de la paz que la Nación anhelaba.

Que el cumplimiento de ese objetivo se vio frustrado por la aparición de grupos de personas, los que, desoyendo el llamamiento a la tarea común de construcción de la República en democracia, instauraron formas violentas de acción política con la finalidad de acceder al poder mediante el uso de la fuerza.

Que la actividad de esas personas y sus seguidores, reclutados muchas veces entre una juventud ávida de justicia y carente de la vivencia de los medios que el sistema democrático brinda para lograrla, sumió al país y a sus habitantes en la violencia y en la inseguridad, afectando seriamente las normales condiciones de convivencia, en la medida que éstas resultan de imposible existencia frente a los cotidianos homicidios, muchas veces en situaciones de alevosía, secuestros, atentados a la seguridad común, asaltos a unidades militares de fuerzas de seguridad y a establecimientos civiles y daños; delitos todos estos que culminaron con el intento de ocupar militarmente una parte del territorio de la República

Que la dimensión que alcanzaron estos flagelos en la sociedad argentina no puede explicarse sólo por motivos racionales, debe reconocerse la existencia de intereses externos que seleccionaron a nuestro país para medir sus fuerzas.

Que la instauración de un estado de cosas como el descripto derivó asimismo en la obstrucción de la acción gubernativa de las autoridades democráticamente elegidas, y sirvió de pretexto para la alteración del orden constitucional por un sector de las fuerzas armadas que, aliado con representantes de grupos de poder económico y financiero usurpó el gobierno y, mediante la instauración de un sistema represivo ilegal, deterioró las condiciones de vida del pueblo, al cual condujo además al borde de una crisis económica y financiera, una guerra y a la derrota en otra, y sin precedentes.

Que la acción represiva antes aludida, si bien permitió suprimir los efectos visibles de la acción violenta y condujo a la eliminación física de buena parte de los seguidores de la cúpula terrorista y de algunos integrantes de ésta, sin perjuicio de haberse extendido a sectores de la población ajenos a aquella actividad, vino a funcionar como obstáculo para el enjuiciamiento, dentro de los marcos legales, de los máximos responsables del estado de cosas antes resumidos, la preferencia por un sistema basado en la acción directa de órganos autorizados por la autoridad instaurada no dejó margen para la investigación de los hechos delictivos con arreglo a la ley.

Que la restauración de la vida democrática debe atender, como una de sus primeras medidas, a la reafirmación de un valor ético fundamental: Afianzar la justicia; con este fin, corresponde procurar que sea promovida la persecución penal que corresponda contra los máximos responsables de la instauración de formas violentas de acción política, cuya presencia perturbó la vida argentina, con particular referencia al período posterior al 25 de mayo de 1973.

Que con la actuación que se preconiza se apunta, simultáneamente, al objetivo de consolidar la paz interior.

Que esa persecución debe promoverse por lo menos, en orden a los delitos de asociación ilícita, instigación pública a cometer delitos, apología del crimen, otros atentados contra el orden público y rebelión; todo ello sin perjuicio de los demás delitos que se pongan de manifiesto en el transcurso de la investigación, y en los que las personas a quienes se refiere el presente decreto hayan intervenido directamente, o como autores mediatos, instigadores o cómplices. No puede ser obstáculo para esta persecución la circunstancia de que algunas acciones hayan acontecido en el extranjero, en virtud de lo dispuesto por el art. 1 inc. 1 de Código Penal.

Que para promover la investigación de los hechos, es aconsejable solicitar la intervención del procurador general de la Nación. Este órgano, que integra la Corte Suprema de Justicia (arts 6 de la ley 27 y 21 del dec. ley 1285/58) y es por tanto independiente del Poder Ejecutivo, tiene a su cargo la dirección superior del Ministerio Público Nacional (art. 116, inc. 3 del Código de Procedimientos en Materia Penal), y posee, en consecuencia las atribuciones necesarias para instrumentar, por medio de los procuradores fiscales de primera y segunda instancia, los distintos aspectos de la encuesta informativa a practicarse y del ejercicio de la acción pública (art. 118, inc. I del Código de Procedimientos en Materia Penal).

Que con el objeto de facilitar la puesta en marcha de la persecución penal, ha de disponerse que todas las dependencias de la administración pública nacional, donde exista información relativa a las actividades ilegales de las personas a quienes se refiere este decreto, le remitan directamente al señor procurador general de la Nación o a la oficina que éste disponga.

Que, asimismo, corresponde requerir la colaboración de los señores gobernadores de Provincias (art. 110 de la Constitución Nacional), solicitándoles que dispongan idéntica remisión desde las administraciones provinciales.

Que por otra parte, ha de tenerse en cuenta que la persecución penal de los hechos a que se refiere este decreto interesa a todos y a cada uno de los habitantes, en particular a las víctimas, los que podrán, en uso de sus derechos, realizar aportes informativos dirigidos al esclarecimiento de esos delitos y al acopio de elementos probatorios contra sus autores.

Que con la finalidad de atender a estos requerimientos es necesario practicar los ajustes presupuestarios destinados a permitir que la oficina que en definitiva resulte comisionada para recibir la información referida cuente con el equipamiento de personal y elementos que hubiere menester.

Por ello el Presidente de la Nación Argentina decreta:

  • Art 1 Declárase la necesidad de promover la persecución penal, con relación a los hechos cometidos con posterioridad al 25 de mayo de 1973, contra Mario Eduardo Firmenich (L.E. 7.794.388); Fernando Vaca Narvaja (L.E. 7.997.198); Ricardo Armando Obregón Cano (L.E. 2.954.758); Rodolfo Gabriel Galimberti (C.I. 5.942.050); Roberto Cirilo Perdía (L.E, 4.399.488); Héctor Pedro Pardo (L.E. 7.797.669); y Enrique Heraldo Gorriarán Merlo (LE. 4.865.510) por los delitos de homicidio, asociación ilícita, instigación pública a cometer delitos, apología del crimen y otros atentados contra el orden público, sin perjuicio de los demás delitos de los que resulten autores inmediatos o mediatos, instigadores o cómplices.
  • Art. 2 Póngase esta decisión en conocimiento del señor procurador general de la Nación, a quien se solicitará que expida las directivas necesarias para organizar la investigación que corresponda y ejercer la acción pública.
  • Ant. 3 Todas las dependencias de la Administración pública nacional remitirán a la oficina que indique el procurador general de la Nación, dentro del plazo de quince (15) días hábiles de la fecha, toda la información de que dispongan respecto de las actividades ilegales de las personas a que se refiere el art. 1.
  • Art. 4 Invítase a los señores gobernadores de provincias a disponer análoga remisión a la prescripta en el artículo anterior.

DECRETO 158/83

DECRETO 158/83

Orden presidencial de procesar a las juntas militares (DICIEMBRE DE 1983)

Considerando:

Que la Junta Militar que usurpó el gobierno de la Nación el 24 de marzo de 1976 y los mandos orgánicos de las fuerzas armadas que se encontraban en funciones a esa fecha concibieron e instrumentaron un plan de operaciones contra la actividad subversiva y terrorista, basado en métodos y procedimientos manifiestamente ilegales.

Que entre los años 1976 y 1979 aproximadamente, miles de personas fueron privadas ilegalmente de su libertad, torturadas y muertas como resultado de la aplicación de esos procedimientos de lucha inspirados en la totalitaria "doctrina de la seguridad nacional".

Que todos los habitantes del país, y especialmente, los cuadros subalternos de las fuerzas armadas, fueron expuestos a una intensa y prolongada campaña de acción psicológica destinada a establecer la convicción de que "los agentes disolventes o de la subversión", difusa categoría comprensiva tanto de los verdaderos terroristas como de los meros disidentes y aún de aquellos que se limitaban a criticar los métodos empleados, merecían estar colocados fuera de la sociedad y aun privados de su condición humana, y reducidos por tanto a objetos carentes de protección jurídica.

Que, por otra parte, y en el marco de esa acción psicológica, se organizó la represión sobre la base de procedimientos en los cuales, sin respeto por forma legal alguna, se privó de su libertad a personas que resultaron sospechosas a juicio de funcionarios no individualizados y sobre la base de esa mera sospecha, no obstante haber sido encontradas en actitud no violenta, fueron conducidos a lugares secretos de detención, sin conocerse con certeza su paradero ulterior, a pesar de lo cual cunde en la opinión pública la seria presunción de que muchos de ellos fueron privados de la vida sin forma alguna de juicio, y, además, de que durante el tiempo de esa detención muchos o casi todos los detenidos fueron víctimas de salvajes tormentos. Que en numerosas manifestaciones los integrantes de los mandos superiores de las Fuerzas Armadas y de la Junta Militar que usurpó el Gobierno de la Nación en la fecha antes indicada, han reconocido la responsabilidad que les cupo en los procedimientos descriptos, esas manifestaciones se han visto corroboradas por la explícita declaración contenida en el Acta de la Junta Militar del 28 de abril del año en curso, donde se declara que todas las operaciones fueron ejecutadas conforme a planes aprobados y supervisados por los mandos superiores orgánicos de las Fuerzas Armadas, y por la Junta Militar.

Que la existencia de planes de Órdenes hace a los miembros de la Junta Militar actuante en el período indicado, y a los mandos de las Fuerzas Armadas con capacidad decisoria, responsables en calidad de autores mediatos por los hechos delictivos ocurridos en el marco de los planes trazados y supervisados por las instancias superiores (art. 514 del Código de Justicia Militar); la responsabilidad de los subalternos, que el texto de esa norma desplaza, se ve especialmente reducida por las circunstancias de hecho derivadas de la acción psicológica antes destacada, que bien pudo haberlos inducido, en muchos casos, a error sobre la significación moral y jurídica de sus actos dentro del esquema coercitivo a que estaban sometidos.

Que además de los atentados derivados del cumplimiento de las órdenes recibidas, es también un hecho de conocimiento público que en el curso de las operaciones desarrolladas por el personal militar y de las fuerzas de seguridad se cometieron atentados contra la propiedad de las víctimas, contra su dignidad y libertad sexual y contra el derecho de los padres de mantener consigo a sus hijos menores. [Alude al secuestro de niños, que dio lugar a la señalable epopeya de "Abuelas de Plaza de Mayo".]

Que en esos casos como en cualesquiera otros en los cuales se haya incurrido en excesos por parte de los ejecutores de las ordenes de operaciones, o en que éstas fueran de atrocidad manifiesta, la responsabilidad de esos ejecutores no excluye la que corresponde a los responsables del plan operativo. La puesta en práctica de un plan operativo que, por sus propias características genera la grave probabilidad de que se cometan excesos, la que se vio confirmada por los hechos, genera para los responsables de haber creado la situación de peligro, esto es, los que aprobaron y supervisaron el plan operativo, el deber de evitar que ese peligro se materialice en daño.

Que, por otra parte, se ha señalado también la existencia de casos en los cuales se ejerció con desviación de poder, la facultad de detención emergente del art. 23 de la Constitución Nacional, y consecuentemente se menoscabó de modo ilegal la libertad personal.[Se refiere al "estado de sitio" entonces vigente, que autorizaba al Poder Ejecutivo a arrestar a las personas, sin intervención del Poder Judicial. Como se inició en la época constitucional (8.11.1974), algunas personas (entre los varios miles de afectados) alcanzaron a permanecer 9 años en la cárcel sin enjuiciamiento alguno.]

Que la existencia de textos normativos públicos o secretos, destinados a amparar procedimientos reñidos con principios éticos básicos, no puede brindar justificación a éstos, pues son insanablemente nulas las normas de facto cuya eventual validez precaria queda cancelada ab initio por la iniquidad de su contenido.

Que la restauración de la vida democrática debe atender, como una de sus primeras medidas, a la reafirmación de un valor ético fundamental: afianzar la justicia. Con este fin, corresponde procurar que sea promovida la acción penal contra los responsables de aprobar y supervisar operaciones cuya ejecución necesariamente había de resultar violatoria de bienes fundamentales de la persona humana tutelados por el derecho criminal.

Que con la actuación que se preconiza se apunta, simultáneamente, al objetivo de consolidar la paz interior.

Que esa persecución debe promoverse por lo menos, en orden a los delitos de homicidio, privación ilegal de la libertad, y aplicación de tormento a detenidos; todo ello, sin perjuicio de los demás delitos que se pongan de manifiesto en el curso de la investigación, y en los que las personas a quienes se refiere este decreto hayan intervenido directamente, o como autores mediatos o instigadores. Que para el enjuiciamiento de esos delitos es aconsejable adoptar el procedimiento de juicio sumario en tiempo de paz, concebido para aquellos casos en que sea necesaria la represión inmediata de un delito para mantener la moral, la disciplina y el espíritu militar de las Fuerzas Armadas (art. 502 del Código de Justicia Militar). Esos valores se han visto afectados de modo absoluto con la adopción, por los mandos superiores orgánicos de esas fuerzas, de un procedimiento operativo reñido con los principios elementales del respeto por la persona humana

Que, de acuerdo con lo establecido en el art. 122, inc. 1 del Código de Justicia Militar, corresponde intervenir en el juzgamiento del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.

Que corresponde respetar la competencia de ese tribunal en atención a la prohibición del art. 18 de la Constitución Nacional de sacar al imputado del juez designado por la ley con antelación al hecho; sin embargo dado que el ser juzgado penalmente en última instancia por un tribunal de índole administrativa constituye tanto un privilegio como una desprotección para el procesado, ambos vedados por la Constitución, se prevé enviar inmediatamente al Congreso un proyecto de ley agregando al procedimiento militar un recurso de apelación amplio ante la justicia civil.

Que la persecución penal de los derechos a que se refiere este decreto interesa a todos y cada uno de los habitantes, en particular a las víctimas, los que podrán, en uso de sus derechos, realizar aportes informativos dirigidos al esclarecimiento de esos delitos y al acopio probatorio contra sus autores.

Que con la finalidad de atender a estos requerimientos es necesario practicar los ajustes presupuestarios destinados a permitir que el Presidente del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas cuente con el equipamiento de personal y elementos que hubiere menester

Por ello, el Presidente de la Nación Argentina decreta:

  • Art. 1 Sométase a juicio sumario ante el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas a los integrantes de la Junta Militar que usurpó el gobierno de la Nación el 24 de marzo de 1976 y a los integrantes de las dos juntas militares subsiguientes, Teniente General Jorge R. Videla, Brigadier General Orlando R. Agosti, Almirante Emilio A. Massera, Teniente General Roberto E. Viola, Brigadier General Omar D. R. Graffigna, Almirante Armando J. Lambruschini, Teniente General Leopoldo F. Galtieri, Brigadier General Basilio Lami Dozo y Almirante Jorge I. Anaya.
  • Art. 2 Ese enjuiciamiento se referirá a los delitos de homicidio, privación ilegal de la libertad y aplicación de tormentos a los detenidos, sin perjuicio de los demás de que resulten autores inmediatos o mediatos, instigadores o cómplices los oficiales superiores mencionados en el art. 1.
  • Art. 3 La sentencia del tribunal militar será apelable ante la Cámara Federal en los términos de las modificaciones al Código de Justicia Militar una vez sancionadas por el H. Congreso de la Nación el proyecto remitido en el día de la fecha.
  • Art. 4 Practíquense los ajustes presupuestarios necesarios para el cumplimiento del presente decreto, y la dotación de equipamiento y personal transitorios que requiere el señor Presidente del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.

NUNCA MAS

Prólogo Nunca Más

Nunca Más - Informe de la Conadep - Septiembre de 1984

Por Ernesto Sabato

Durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda, fenómeno que ha ocurrido en muchos otros países. Así aconteció en Italia, que durante largos años debió sufrir la despiadada acción de las formaciones fascistas, de las Brigadas Rojas y de grupos similares. Pero esa nación no abandonó en ningún momento los principios del derecho para combatirlo, y lo hizo con absoluta eficacia, mediante los tribunales ordinarios, ofreciendo a los acusados todas las garantías de la defensa en juicio; y en ocasión del secuestro de Aldo Moro, cuando un miembro de los servicios de seguridad le propuso al General Della Chiesa torturar a un detenido que parecía saber mucho, le respondió con palabras memorables: «Italia puede permitirse perder a Aldo Moro. No, en cambio, implantar la tortura».

No fue de esta manera en nuestro país: a los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un terrorismo infinitamente peor que el combatido, porque desde el 24 de marzo de 1976 contaron con el poderío y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a miles de seres humanos.

Nuestra Comisión no fue instituida para juzgar, pues para eso están los jueces constitucionales, sino para indagar la suerte de los desaparecidos en el curso de estos años aciagos de la vida nacional. Pero, después de haber recibido varios miles de declaraciones y testimonios, de haber verificado o determinado la existencia de cientos de lugares clandestinos de detención y de acumular más de cincuenta mil páginas documentales, tenemos la certidumbre de que la dictadura militar produjo la más grande tragedia de nuestra historia, y la más salvaje. Y, si bien debemos esperar de la justicia la palabra definitiva, no podemos callar ante lo que hemos oído, leído y registrado; todo lo cual va mucho más allá de lo que pueda considerarse como delictivo para alcanzar la tenebrosa categoría de los crímenes de lesa humanidad. Con la técnica de la desaparición y sus consecuencias, todos los principios éticos que las grandes religiones y las más elevadas filosofías erigieron a lo largo de milenios de sufrimientos y calamidades fueron pisoteados y bárbaramente desconocidos.

Son muchísimos los pronunciamientos sobre los sagrados derechos de la persona a través de la historia y, en nuestro tiempo, desde los que consagró la Revolución Francesa hasta los estipulados en las Cartas Universales de Derechos Humanos y en las grandes encíclicas de este siglo. Todas las naciones civilizadas, incluyendo la nuestra propia, estatuyeron en sus constituciones garantías que jamás pueden suspenderse, ni aun en los más catastróficos estados de emergencia: el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el derecho a proceso; el derecho a no sufrir condiciones inhumanas de detención, negación de la justicia o ejecución sumaria.

De la enorme documentación recogida por nosotros se infiere que los derechos humanos fueron violados en forma orgánica y estatal por la represión de las Fuerzas Armadas. Y no violados de manera esporádica sino sistemática, de manera siempre la misma, con similares secuestros e idénticos tormentos en toda la extensión del territorio. ¿Cómo no atribuirlo a una metodología del terror planificada por los altos mandos? ¿Cómo podrían haber sido cometidos por perversos que actuaban por su sola cuenta bajo un régimen rigurosamente militar, con todos los poderes y medios de información que esto supone? ¿Cómo puede hablarse de «excesos individuales»? De nuestra información surge que esta tecnología del infierno fue llevada a cabo por sádicos pero regimentados ejecutores. Si nuestras inferencias no bastaran, ahí están las palabras de despedida pronunciadas en la Junta Interamericana de Defensa por el jefe de la delegación argentina, General Santiago Omar Riveros, el 24 de enero de 1980: «Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las órdenes escritas de los Comandos Superiores» . Así, cuando ante el clamor universal por los horrores perpetrados, miembros de la Junta Militar deploraban los «excesos de la represión, inevitables en una guerra sucia» , revelaban una hipócrita tentativa de descargar sobre subalternos independientes los espantos planificados.

Los operativos de secuestro manifestaban la precisa organización, a veces en los lugares de trabajo de los señalados, otras en plena calle y a la luz del día, mediante procedimientos ostensibles de las fuerzas de seguridad que ordenaban «zona libre» a las comisarías correspondientes. Cuando la víctima era buscada de noche en su propia casa, comandos armados rodeaban la manzanas y entraban por la fuerza, aterrorizaban a padres y niños, a menudo amordazándolos y obligándolos a presenciar los hechos, se apoderaban de la persona buscada, la golpeaban brutalmente, la encapuchaban y finalmente la arrastraban a los autos o camiones, mientras el resto de comando casi siempre destruía o robaba lo que era transportable. De ahí se partía hacia el antro en cuya puerta podía haber inscriptas las mismas palabras que Dante leyó en los portales del infierno: «Abandonad toda esperanza, los que entrais».

De este modo, en nombre de la seguridad nacional, miles y miles de seres humanos, generalmente jóvenes y hasta adolescentes, pasaron a integrar una categoría tétrica y fantasmal: la de los Desaparecidos. Palabra - ¡triste privilegio argentino! - que hoy se escribe en castellano en toda la prensa del mundo.

Arrebatados por la fuerza, dejaron de tener presencia civil. ¿Quiénes exactamente los habían secuestrado? ¿Por qué? ¿Dónde estaban? No se tenía respuesta precisa a estos interrogantes: las autoridades no habían oído hablar de ellos, las cárceles no los tenían en sus ¦ldas, la justicia los desconocía y los habeas corpus sólo tenían por contestación el silencio. En torno de ellos crecía un ominoso silencio. Nunca un secuestrador arrestado, jamás un lugar de detención clandestino individualizado, nunca la noticia de una sanción a los culpables de los delitos. Así transcurrían días, semanas, meses, años de incertidumbres y dolor de padres, madres e hijos, todos pendientes de rumores, debatiéndose entre desesperadas expectativas, de gestiones innumerables e inútiles de ruegos a influyentes, a oficiales de alguna fuerza armada que alguien les recomendaba, a obispos y capellanes, a comisarios. La respuesta era siempre negativa.

En cuanto a la sociedad, iba arraigándose la idea de la desprotección, el oscuro temor de que cualquiera, por inocente que fuese, pudiese caer en aquella infinita caza de brujas, apoderándose de unos el miedo sobrecogedor y de otros una tendencia consciente o inconsciente a justificar el horror: «Por algo será», se murmuraba en voz baja, como queriendo así propiciar a los terribles e inescrutables dioses, mirando como apestados a los hijos o padres del desaparecido. Sentimientos sin embargo vacilantes, porque se sabía de tantos que habían sido tragados por aquel abismo sin fondo sin ser culpable de nada; porque la lucha contra los «subversivos», con la tendencia que tiene toda caza de brujas o de endemoniados, se había convertido en una represión demencialmente generalizada, porque el epíteto de subversivo tenía un alcance tan vasto como imprevisible. En el delirio semántico, encabezado por calificaciones como «marxismo-leninismo», «apátridas», «materialistas y ateos», «enemigos de los valores occidentales y cristianos», todo era posible: desde gente que propiciaba una revolución social hasta adolescentes sensibles que iban a villas-miseria para ayudar a sus moradores. Todos caían en la redada: dirigentes sindicales que luchaban por una simple mejora de salarios, muchachos que habían sido miembros de un centro estudiantil, periodistas que no eran adictos a la dictadura, psicólogos y sociólogos por pertenecer a profesiones sospechosas, jóvenes pacifistas, monjas y sacerdotes que habían llevado las enseñanzas de Cristo a barriadas miserables. Y amigos de cualquiera de ellos, y amigos de esos amigos, gente que había sido denunciada por venganza personal y por secuestrados bajo tortura. Todos, en su mayoría inocentes de terrorismo o siquiera de pertenecer a los cuadros combatientes de la guerrilla, porque éstos presentaban batalla y morían en el enfrentamiento o se suicidaban antes de entregarse, y pocos llegaban vivos a manos de los represores.

Desde el momento del secuestro, la víctima perdía todos los derechos; privada de toda comunicación con el mundo exterior, confinada en lugares desconocidos, sometida a suplicios infernales, ignorante de su destino mediato o inmediato, susceptible de ser arrojada al río o al mar, con bloques de cemento en sus pies, o reducida a cenizas; seres que sin embargo no eran cosas, sino que conservaban atributos de la criatura humana: la sensibilidad para el tormento, la memoria de su madre o de su hijo o de su mujer, la infinita vergüenza por la violación en público; seres no sólo poseídos por esa infinita angustia y ese supremo pavor, sino, y quizás por eso mismo, guardando en algún rincón de su alma alguna descabellada esperanza.

De estos desamparados, muchos de ellos apenas adolescentes, de estos abandonados por el mundo hemos podido constatar cerca de nueve mil. Pero tenemos todas las razones para suponer una cifra más alta, porque muchas familias vacilaron en denunciar los secuestros por temor a represalias. Y aun vacilan, por temor a un resurgimiento de estas fuerzas del mal.

Con tristeza, con dolor hemos cumplido la misión que nos encomendó en su momento el Presidente Constitucional de la República. Esa labor fue muy ardua, porque debimos recomponer un tenebrosos rompecabezas, después de muchos años de producidos los hechos, cuando se han borrado liberadamente todos los rastros, se ha quemado toda documentación y hasta se han demolido edificios. Hemos tenido que basarnos, pues, en las denuncias de los familiares, en las declaraciones de aquellos que pudieron salir del infierno y aun en los testimonios de represores que por oscuras motivaciones se acercaron a nosotros para decir lo que sabían.

En el curso de nuestras indagaciones fuimos insultados y amenazados por los que cometieron los crímenes, quienes lejos de arrepentirse, vuelven a repetir las consabidas razones de «la guerra sucia» , de la salvación de la patria y de sus valores occidentales y cristianos, valores que precisamente fueron arrastrados por ellos entre los muros sangrientos de los antros de represión. Y nos acusan de no propiciar la reconciliación nacional, de activar los odios y resentimientos, de impedir el olvido. Pero no es así: no estamos movidos por el resentimiento ni por el espíritu de venganza; sólo pedimos la verdad y la justicia, tal como por otra parte las han pedido las iglesias de distintas confesiones, entendiendo que no podrá haber reconciliación sino después del arrepentimiento de los culpables y de una justicia que se fundamente en la verdad. Porque, si no, debería echarse por tierra la trascendente misión que el poder judicial tiene en toda comunidad civilizada. Verdad y justicia, por otra parte, que permitirán vivir con honor a los hombres de las fuerzas armadas que son inocentes y que, de no procederse así, correrían el riesgo de ser ensuciados por una incriminación global e injusta. Verdad y justicia que permitirán a esas fuerzas considerarse como auténticas herederas de aquellos ejércitos que, con tanta heroicidad como pobreza, llevaron la libertad a medio continente.

Se nos ha acusado, en fin, de denunciar sólo una parte de los hechos sangrientos que sufrió nuestra nación en los últimos tiempos, silenciando los que cometió el terrorismo que precedió a marzo de 1976, y hasta, de alguna manera, hacer de ellos una tortuosa exaltación. Por el contrario, nuestra Comisión ha repudiado siempre aquel terror, y lo repetimos una vez más en estas mismas páginas. Nuestra misión no era la de investigar sus crímenes sino estrictamente la suerte corrida por los desaparecidos, cualesquiera que fueran, proviniesen de uno o de otro lado de la violencia. Los familiares de las víctimas del terrorismo anterior no lo hicieron, seguramente, porque ese terror produjo muertes, no desaparecidos. Por lo demás el pueblo argentino ha podido escuchar y ver cantidad de programas televisivos, y leer infinidad de artículos en diarios y revistas, además de un libro entero publicado por el gobierno militar, que enumeraron, describieron y condenaron minuciosamente los hechos de aquel terrorismo.

Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el periodo que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Unicamente así podremos estar seguros de que NUNCA MÁS en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado.

domingo, 21 de marzo de 2010

HOGAR DULCE HOGAR



Nice: Que lastima, nuestros campeones del Dakar no pudieron llegar a Laprida
Gordi: Parece que los detuvo la lluvia, pero es raro..............
Nice: Mira, no los detuvo en el Dakar, ni la lluvia, ni los desiertos, ni las dunas, ni el frio, ni el barro, ni la Puna de Atacama, ni el cruce de los Andes, ni la rotura de sus cuatriciclos..................
Gordi: Y entonces ¿que pasó?
Nice: Cuando miraron la hoja de ruta y su GPS y se dieron cuenta que tenían que hacer unos kilómetros por la ruta 86, esa que prometieron arreglar el Gobernador y su Ministra de Infraestructura, sa los que se sumo el Intendente, antes de la campaña.... Entonces dijeron: Esto nos supera...................
Gordi: ¿Sera cierto, che? JAJAJAJAJAJAJAJA

DIARIO PERFIL

LOS MONTONEROS NO FUERON LAS PRINCIPALES VICTIMAS
DEL GOLPE

http://www.perfil.com/contenidos/2010/03/21/noticia_0005.html

24 DE MARZO MEMORIA VERDAD JUSTICIA

24 DE MARZO MEMORIA-VERDAD-JUSTICIA

Es parte de la historia que vivimos que no debemos olvidar y los jóvenes deben aprender


Hace 35 años,... Recordando a un cobarde....

Recordando a un cobarde


Esto es parte de la Historia que vivimos

El viernes 4 de julio de 1975, estando en plenitud de sus funciones el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, estalló una bomba en el baño de caballeros del céntrico bar "El Ibérico" de Buenos Aires

El objetivo de aquel atentado fue el de asesinar a un oficial naval que tenía reservada una solitaria mesa en proximidades de la puerta que da a los baños.

Casualmente ese día el marino no fue a tomar su café y en su lugar se sentó una mujer, completamente ajena a todo.

El estallido la mató instantáneamente, juntamente con el mozo que la estaba atendiendo y un grupo importante de parroquianos recibió heridas de consideración, sin contar el bar que quedó destruido.

Pocos días después se supo que el autor del atentado había sido Jorge Taiana.

En vista de su peligrosidad, lo alojaron en el Penal de Rawson, hasta que logró salir "bajo libertad vigilada", porque el juez de la causa consideró su particular situación familiar. Tenía dos hijos pequeños.

El Estado Nacional lo indemnizó con una suma suculenta, por haber sido "víctima de la persecución fascista".

Los que no pudieron

salir de sus féretros con libertad vigilada,

ni recibir indemnizaciones,

ni cuidar de sus pequeños hijos,

fueron la mujer y el mozo del café.

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgudlU5dW12kqPkb6YX2fWXRmTyTvZIGo1GADpPtL5PGr_RzNE_QBPKbnt5aoZdnwCrFdgw-Ic1f1Rh7YCHP30pKSF4w4amz1WXODgp8RW4YAbAUMs4NGGq8ebcz1sdKvGMrguIv9NjRjgQ/s320/taina.jpg

JORGE TAIANA HOY ES MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DEL GOBIERNO ARGENTINO

"ASI ESTAMOS"

DIARIO HOY

REPORTAJE A RICARDO ALFONSÌN

"Scioli debe creer que nos falta el órgano de la comprensión"

http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-75149-titulo-

sábado, 20 de marzo de 2010

DIARIO PERFIL

LIBROS QUE ABREN POLEMICA

Un fuerte cachetazo político a los Kirchner

¿Son capaces Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner de abandonar el gobierno después de presentarse como víctimas de la Ultima Gran Conspiración?



Por Luis Majul | 19.03.2010 | 23:21

¿Son capaces Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner de abandonar el gobierno después de presentarse como víctimas de la Ultima Gran Conspiración?

¿Comparecerán ante la Justicia para responder por su vertiginoso enriquecimiento personal, y finalmente irán presos? ¿Cuánta más carga le adicionarán a la bomba de tiempo que le dejarán al próximo presidente? ¿Cuánto de especulación política, cuánto de convicción y cuánto de locura –sí, de locura– hay en las decisiones casi suicidas que Kirchner viene tomando desde que decidió ungir a su esposa como la sucesora?

¿Qué les pasó? La mayoría de las respuestas a esas preguntas se encuentran en ¿Qué les pasó?, el último libro de Ernesto Tenembaum, una crónica valiente, brutal, escrita en primera persona y que constituye un fuerte cachetazo político para el matrimonio presidencial.

Como si fuera una película de terror, pero en cámara muy lenta, Tenembaum va desmontando, con fina precisión de periodista de investigación, aunque con inocultable dolor personal, cada uno de los hechos políticos fraudulentos que protagonizaron el ex presidente y su mujer: desde la utilización de las organizaciones de derechos humanos hasta la justificación de los actos de corrupción propios y ajenos; desde la manipulación de los datos del INDEC hasta el inexplicable silencio del ex presidente ante la tragedia de Cromañón; desde la alianza explícita de Kirchner con los barones del Conurbano hasta su ridícula conversación telefónica con Marcelo Tinelli horas antes de la derrota del 28 de junio de 2009.

Silencio K. Aunque el ex jefe de Estado vuelva a usar el método de ordenar a los integrantes de su mesa chica que “ignoren” el trabajo y eviten cualquier mención pública; aunque Kirchner pida a alguno de sus intelectuales a sueldo que destroce el libro aun sin haberlo leído, como hizo José Pablo Feinmann con otras investigaciones; aunque los ciberempleados K suban a la Web sus comentarios agresivos y de nula argumentación para atacar a Tenembaum, ¿Qué les pasó? le pegará al matrimonio pero también a la militancia kirchnerista en el medio de la cara de su proyecto. ¿Por qué? Porque está escrito con absoluta honestidad intelectual por un periodista que los votó, que se reconoció como un kirchnerista convencido, y que poco a poco fue comprobando cómo el ex presidente no es de centroizquierda ni progresista sino un hombre dispuesto a cualquier cosa para mantenerse en el poder, y sacarle todo el provecho personal posible.

Tenembaum, que no sólo es un periodista de dilatada trayectoria sino también alguien que se recibió de licenciado en Psicología, va quitando al kirchnerismo, capítulo a capítulo, con paciencia y dedicación, cada una de las máscaras hipócritas que utilizó para ocultar su verdadero rostro.

Al final de ¿Qué les pasó?, Kirchner queda desnudo, expuesto y patético. Y lo que es peor: transformado en lo que él y Cristina Fernández le enrostraron a sus propios enemigos. El periodista recuerda que el director Juan José Campanella sostiene que toda gran película contiene una gran escena en la que el protagonista elige su destino, de manera imperceptible. Y que en El Padrino ese momento clave es la escena en la que Michael Corleone decide quedarse en la puerta del hospital, cuidando a su padre, aún a riesgo de que lo asesinen sin más, y con el pulso firme. A partir de ese momento, el hijo se transforma en el nuevo Padrino.

Por izquierda. Tenembaum afirma que Kirchner se convirtió en el nuevo Padrino después de abrazarse a Hugo Moyano y a algunos intendentes del Conurbano, en vez de enfrentarlos y así transformar la vieja forma de hacer política en un sueño mejor. El periodista no le cuestiona al ex presidente la decisión de tratar de imponer una nueva ley de medios para desconcentrar el poder de sus dueños. Le reprocha su voltereta en el aire después de haber sido el principal responsable de semejante concentración. No le critica la intervención del Estado en el mercado. Le enrostra su política económica que multiplica la pobreza y la marginalidad.

Es decir: lo corre “por izquierda”. Y le gana la carrera desde el principio hasta el final.


*Periodista.

viernes, 19 de marzo de 2010

DR. AJUSTADO REFLEXIONES (no realizadas)

EL FANTASMA FABI ATIAS

EL FANTASMA

BOLA HEBE

HEBE, no tenes respeto al vicepresidente, ni respeto por las madres, a las que decis representar.... el grano K te supura por el cerebro y la lengua....